Un estado engañoso del bienestar
El poder del dinero, del consumo se escapó a la razón. Como si de una soñada embriaguez se tratara, los bancos y los especuladores animaron una fiesta folclórica con sabor a grandes beneficios. Mariel Norat / Febrero 2013 / Santiago de Compostela La entrada en el nuevo siglo XXI era gloriosa, incontestable. Los españoles disponían de gran poder adquisitivo y, por fin, aquellas grandes listas que engrosaban nuestra siempre alta tasa de desempleo pasarían a formar parte del recuerdo, y todo era porque “España iba bien”. Las clases medias disponían de un nivel de vida hasta entonces desconocido: las carreteras se vestían de un parque móvil renovado, y en su mayor parte de alta calidad, la construcción se mostraba en pleno apogeo dejando un paisaje agresivo de bloques de viviendas y urbanizaciones a la sombra de grúas que miraban al cielo en un afán desafiante. Las nuevas casas poblaban zonas masificadas sin un estudio coherente de planificación como fruto de la especulación y la a...